¿Se puede preparar el posparto?

¿Y después de parto qué?

Tenemos el positivo de embarazo en la mano y nuestra cabeza ya sólo piensa en una cosa: el parto. Nos preparamos para ese momento durante meses. Leemos, asistimos a clases de preparación al parto, hacemos ejercicios específicos para parir, masaje perineal, preparación de la música, aromaterapia, bolsa con todo preparado…

Y llega el día. Parimos y nuestro bebé nace. Transitamos esa experiencia durante unas horas (o días, lo sé) y pasa. Todo pasa. Quizás se te queda un buen sabor de boca o quizás tu experiencia de parto te ha roto todos tus esquemas y expectativas. 

Con toda esta mochila a cuestas empieza el posparto. ¿Posparqué?

¿No acababa todo con el parto? 

¡Sé que exagero! Pero quiero dar visibilidad a la poca importancia que le damos al posparto durante el embarazo. Casi nadie habla de lo que puede pasar después de parir, durante los siguientes días, semanas o meses. Parece que una vez tenemos a nuestro bebé al otro lado de la piel, todo se acaba. ¡Y madre mía! ¡Es ahí donde empieza todo!

Durante décadas se ha querido romantizar e infantilizar el posparto. Todas tenemos imágenes totalmente idílicas de madres acabadas de parir con su bebé precioso durmiendo en brazos. Esa mujer tiene el pelo fantástico, un camisón de seda monísimo o incluso ya calza unos tacones maravillosos y sus bebé duerme durante horas en el cochecito mientras ella recupera su vida social cóctel en mano. 

Y por otro lado, últimamente se ha querido dar visibilidad a esta etapa y se ha llevado el discurso al otro extremo. Se ha pintado el posparto como una experiencia difícil y dolorosa, como lo peor de la maternidad. Se ha instalado un discurso catastrófico que lo único que hace es sembrar pánico en las mujeres embarazas. 

¿Intentamos encontrar el término medio? 

El posparto es una etapa intensa. No voy a decir lo contrario. Es una etapa donde una mujer empieza a conocerse en su papel de madre. Y encima tiene una personita totalmente dependiente a la que cuidar y a la que conocer. 

Le sumamos el torbellino hormonal por el que pasa. Y el huracán emocional al que se enfrenta. Y si hay una pareja todo parece estar del revés y la vida que hasta ahora tenían siendo dos se desmonta por completo y es necesario empezar a construir desde otro lugar y desde otra perspectiva. 

¿Pero no es todo esto una maravillosa oportunidad para conocerse a una misma?

¿Por qué da tanto miedo entregarse a las emociones y transitar lo que la experiencia traiga? 

¿No es precioso tener unos meses donde no existe el tiempo y nos podemos olvidar de los horarios por completo?

El posparto es intenso. Pero eso no quiere decir que no sea una etapa preciosa donde crecer, descubrirse y abrazarse en esa nueva versión de ti misma. 

¿SE PUEDE PREPARAR EL POSPARTO? 

Sí y no. 

Se pueden anticipar cosas, tener preparada cierta logística y sobretodo os podéis informar de lo que puede pasar en esta etapa a nivel físico, emocional o psíquico. 

Lo demás será sorpresa. No sabéis cómo será vuestro bebé, cómo transcurrirá el parto, cómo estaréis como familia… Pero lo que sí os puedo asegurar es que teniendo en cuenta unas cuantas cositas, podéis hacer de esta experiencia un momento más gozoso y placentero. 

5 COSAS A TENER EN CUENTA PARA EL POSTPARTO

 

  • Manteneros informados durante todo el embarazo. Leed libros sobre lactancia o sobre lo que se puede llegar a mover durante el puerperio. Durante el embarazo es un momento perfecto para planificar lo que puede llegar a ser ese momento de llegar a casa con un bebé. Todas sabemos que después aparecen cosas que no esperabas y que el proceso de maternidad y paternidad siempre es incierto, pero no es lo mismo enfrentarte a ello totalmente vacía de información o habiéndose empapado de diferentes temas. 
  • Limitar las visitas los primeros días o semanas hasta que te apetezca y estés lista. Daros intimidad y espacio. Si alguien se ofende, es adulto para gestionar sus emociones. No es un momento para quedar bien con los demás. Es momento de anteponer tus necesidades y las de tu bebé. Podéis decidir si queréis visitas al hospital o no, si  necesitáis días de calma en casa. Las personas que os quieren y desean lo mejor para vosotros lo entenderán. Y si no lo entienden, será una perfecta oportunidad para que se planteen esas rutinas perpetuadas durante décadas de no tener en cuenta las necesidades de una madre recién parida o un bebé recién nacido. 

 

  • Congelad comida y rodearos de familia y amigos que ayuden con las cosas de casa. No es momento para la madre estar pendiente de las cosas que hay por hacer en casa. Y la pareja debe estar centrado en cuidar a díada madre-bebé. Pide que te traigan tuppers de comida, bizcochos ricos o se pasen a poner lavadoras y tenderlas. 

 

  • Encontrad una tribu que esté pasando por lo mismo que vosotros. Espacios de crianza o grupos de apoyo a la lactancia. Sal de casa con tu bebé aunque te dé mucha pereza. Relacionarte con otras madres que están pasando por lo mismo te va a ayudar a relativizar muchas de las cosas que estáis viviendo. Es una manera de encontrar desahogo, de ver que no estás sola y de sentir que lo que te pasa a ti es muy normal e incluso necesario. 

 

  • Haced una lista de profesionales que te ayuden en lo que pueda ir surgiendo: doula, asesora de lactancia, osteópata, comadrona de confianza, psicóloga perinatal. Busca un pediatra que esté en sintonía con tu idea de crianza. Seguro que llegan imprevistos con los que no contáis y tener esa lista a mano va a facilitar todo. Sumergidos en plena crisis, con un bebé en casa, con una madre en posparto inmediato no es el mejor momento para empezar a buscar profesionales.

 ¡AQUÍ VIENE CONSEJITO EXTRA!

Confía en ti y en tu instinto. Nadie mejor que tÚ sabe qué necesita ese bebé que ha estado tantos meses dentro de ti. Siente en todo tu cuerpo que lo estás haciendo bien y que todo es temporal y cuestión de adaptación. Vas a recibir muchas opiniones de tu alrededor, van a cuestionar muchas de las decisiones que tomes y va a parecer que todo el mundo sabe mejor que tú lo que le conviene a tu bebé y a ti misma. Es difícil no dejarse influenciar por todo eso, pero no es imposible. Mantente firme y fiel a tu intuición. Y si hay opiniones que no necesitas, que no has pedido, que te estorban… simplemente dilo. Tú y tu pareja sois los encargados de preservar ese momento tan precioso y tan delicado. 

Sólo me queda decir: ¡Feliz posparto y feliz crianza!

Deseo que seáis capaces de vivir esta bonita etapa desde la calma, la consciencia el disfrute.

Recuerda que estoy disponible para acompañar tu posparto si así lo deseas. Mereces vivir tu maternidad acompañada, que no se te olvide. 

¿Qué te ha parecido esta entrada?

¿Cómo fue tu posparto? ¿Cómo está siendo? 

¡Gracias siempre!



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